La noche del 27 de febrero, el Movistar Arena fue testigo de una jornada inolvidable de la mano de Pet Shop Boys.
En aproximadamente dos horas y media, el dúo británico dio lecciones de vigencia, demostrando que el inexorable paso del tiempo no les ha afectado. Todo lo contrario, se han convertido en líderes del synth pop a nivel mundial, trascendiendo edades y generaciones.
Pet Shop Boys en Chile: una fiesta synth pop sin edad
Pasadas las 21:00 horas, las luces del Movistar Arena se apagaron para dar inicio a una de las jornadas más importantes en la vida de sus asistentes. No es exageración. Lo que se vivió la noche de este viernes fue casi un ritual de iniciación para el público, quienes con este concierto concretaban el sueño de toda una vida o traspasaban su legado a nuevas generaciones.
El show de Pet Shop Boys comenzó con "Suburbia", un himno fundamental en su repertorio. La voz de Neil Tennant no ha cambiado nada a pesar de los cuarenta años que pasaron desde el estreno del tema.
El recital consistió en un éxito tras otro. Hits que no envejecen, como "Rent" y "Heart", hicieron cantar a toda la audiencia. Muchos parecían estar en éxtasis durante toda la instancia. Y es que esa fue una de las grandes virtudes del espectáculo. El público, en su mayoría, gente mayor, se reconectó con memorias musicalizadas por Pet Shop Boys. De esta forma, se demostró que no es necesario tener 20 para desatar una increíble fiesta electrónica.
Una experiencia inolvidable
Junto al increíble despliegue visual y juegos de luces, la experiencia multisensorial de Pet Shop Boys convirtió al recinto en un escenario futurista que quedará en la memoria de todos.
Asimismo, en esta ocasión, Neil Tennant y Chris Lowe interpretaron grandes ausentes de su show en el Festival de Viña 2026. "What Have I Done to Deserve This", que originalmente es una colaboración con Dusty Springfield, fue cantada junto a una de las integrantes de su banda. La versión estuvo a la altura de la canción original y fue un digno homenaje a la fallecida artista.

Acercándose al final, Pet Shop Boys transformaron al Parque O'Higgins en una iglesia con "It's a Sin", uno de los temas más inolvidables de su trayectoria. Con esto, dieron cuenta de que solamente es pecado no vibrar con la música de Chris y Neil.
Por supuesto, una infaltable del setlist es su clásico "West End Girls". Con solo los primeros acordes en el sintetizador se provocó la devoción total de los presentes.
Finalmente, el show de Pet Shop Boys en el Movistar Arena finalizó con "Being Boring", un término que no podría evocar de forma más perfecta la luminosidad que trajo el dúo con su espectáculo.
Sigue a Rockandpop.cl en Google Discover
Recibe nuestros contenidos directamente en tu feed.