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Pinocho: El cambio de Guillermo del Toro que arregla el problema de la original

La versión de Guillermo del Toro reescribe la historia original y la convierte en un relato más profundo e importante.

Pinocho Guillermo del Toro
Netflix

Guillermo Del Toro oficialmente estrenó su tan esperada versión de Pinocho. El aclamado director mexicano finalmente lanzó una de las películas más esperadas de finales de año y uno de los proyectos más esperados en toda su filmografía.

Sin embargo, su versión de la historia no es nada como la imaginas si es que esperas la historia original que todos conocemos. Y es que, en su clásico estilo, Guillermo del Toro modifica el cuento que todos conocen y, en su paso, arregla un gran problema de la historia.

El Pinocho de Guillermo del Toro

Desde hace ya 14 años que Guillermo del Toro viene trabajando en su propia adaptación de PinochoEl director mexicano anunció en 2008 que adaptaría la clásica historia del niño hecho de madera cuya nariz crece cada vez que dice una mentira. 

Pero el Pinocho de del Toro es muy distinto al que conocimos en la película de Disney o incluso en el cuento original de Carlo Collodi. En su versión, Pinocho es un niño en medio del regimen fascista en Italia, donde su inocencia y sentido por la aventura contrasta con el oscuro mundo a su alrededor.  

La película sigue la historia de Geppetto, un hombre que cae en la depresión y el alcoholismo tras perder a su hijo Carlo durante la Gran Guerra. Años después, crea a Pinocho, una marioneta de madera del árbol que plantó para recordar a su hijo.  

Sin embargo, Pinocho es muy distinto a Carlo. El niño de madera está lejos de ser el hijo ideal que tanto recuerda Geppetto, constantemente desobedeciendo a su padre y causando problemas debido a su curiosidad por el mundo que lo rodea.

Sin embargo, es aquí donde Guillermo del Toro hace su principal cambio en la historia de Pinocho. Y es que, aunque el director siempre amó el cuento, nunca estuvo de acuerdo con el mensaje central: Que el niño de madera solo se convertiría en un niño de verdad cuando fuera perfecto y el hijo ideal.

Y es que la historia infantil Carlo Collodi servía como un manual recordatorio de que los hijos siempre deben obedecer a sus padres y solo los harán felices al ser los niños perfectos. Sin embargo, la versión de Del Toro cuestiona este mensaje y celebra las imperfecciones de su personaje. 

El mensaje de su versión

A lo largo de su filmografía, Guillermo del Toro siempre ha mostrado su fascinación por los monstruos. Sin embargo, no desde un punto de vista del temor a estos, sino que humanizándolos y celebrando aquello que los hace diferentes a los humanos.

Por esto, era de esperar que Guillermo del Toro no sintiera la necesidad de transformar a Pinocho en un humano para que fuera un "niño de verdad". En su caso, logra su misión gracias a sus diferencias, sin la necesidad de cambiar aquello que lo hace diferente.

Asímismo, el director no castiga a su personaje por ser desobediente. Del Toro comprende que la imaginación, ingenuidad e inocencia es parte de lo que lo hace ser quien es y no debe cambiarlo para convertirse en un hijo perfecto como el que espera Geppeto.

Además, situándolo en un régimen fascista, el director celebra el cuestionar la autoridad y hacerle frente a la injusticia y la crueldad. Tal es el ejemplo de su mejor amigo, un niño hijo de un militar fascista, que se defiende de los abusos de su padre y juntos cuestionan los horrores de la guerra. 

De todas las versiones de Pinochola de Guillermo del Toro es la más amable con su protagonista, pese a los abusos por los que pasa por el oscuro mundo a su alrededor. A final del día, aquello que lo hace diferente es precisamente lo que salva el día y lo convierte en un niño de verdad.

Pinocho de Guillermo del Toro ya está disponible en Netflix.


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