La muerte de Sebastián Lelio volvió a poner atención sobre sus películas, pero también sobre las conversaciones que dejó registradas durante los últimos años. Una de ellas ocurrió en Nos Bebemos, el programa de Rock & Pop conducido por Daniel Greve, donde el cineasta abordó temas como el éxito, la creación artística y la profunda influencia que Chile tenía en su trabajo.
Uno de los momentos más recordados de la entrevista llegó cuando fue consultado por los premios y el reconocimiento internacional que acumuló durante su carrera. Lejos de detenerse en los galardones, Lelio planteó una visión práctica sobre el impacto del éxito.
La reflexión de Sebastián Lelio en Nos Bebemos
"Solo un tonto no se recupera del éxito. Lo importante es seguir adelante habiendo agradecido el regalo, pero sobre todo la posibilidad que eso te da de continuar", afirmó en la conversación, citando indirectamente a Oscar Wilde.
"Si vas a hacer cine, no te enchufes al 220, enchúfate al trifásico porque si no, escribe una novela", comentó entre risas, comparando el proceso creativo con una fuente de energía de alta intensidad.
Aunque su filmografía lo llevó a trabajar en distintos países y con producciones en inglés, Lelio aseguró que Chile seguía siendo el núcleo emocional de sus historias.
Durante la entrevista explicó que incluso sus películas más internacionales conservaban una conexión profunda con el país. "Chile tiene algo y cuando uno es de acá, de lo único que puedes pensar es en Chile. He hecho películas en otros idiomas y secretamente se tratan de Chile", reveló.
Esa mirada quedó especialmente reflejada cuando habló de la cordillera y del rol que juega en el imaginario nacional.
La cordillera, Chile y "The Wonder"
Para Lelio, la geografía chilena influye de manera decisiva en la forma en que observamos el mundo.
"La cordillera es al mismo tiempo la guardiana de nuestros secretos poéticos y una muralla que no es tan solo física, sino que también puede llegar a ser mental", señaló.
El director relacionó esa idea con The Wonder (2022), conocida en español como El Prodigio. Aunque la película transcurre en la Irlanda del siglo XIX, aseguró que la sentía profundamente ligada a sus experiencias personales en Chile.
Según relató, la atmósfera de la cinta tenía relación con una etapa de su infancia en el sur del país. "Me di cuenta que tenía mucho que ver con la experiencia de haber crecido en una de las etapas de mi vida en el sur de Chile, en un pueblo rodeado de verde donde había mucha estrechez de todo tipo mental... un aislamiento bastante solitario que bordeaba el delirio", confesó.
Por eso, pese a la distancia geográfica y temporal de la historia, Lelio definió la película como una obra "súper chilena", una muestra más de cómo el país terminaba apareciendo, de una forma u otra, en prácticamente toda su filmografía.