El día finalmente llegó y Primavera de Praga realizó su esperado concierto de regreso luego de 8 años sin tocar juntos.
A eso de las 20:30 comenzaron a sonar los primeros acordes de "La Vida y el Corazón", uno de los grandes clásicos de la banda originaria de Los Ángeles que hizo cantar a un público que sabía que estaba presenciando una reunión histórica para la música nacional.
La audiencia, pese a no ser una enorme multitud, se comportó como si de miles se tratara. Así, Primavera de Praga demostró que no es necesario llenar enormes estadios para ser una verdadera estrella de rock. A veces solo basta con actitud y la increíble capacidad de crear una atmósfera única.
Primavera de Praga en Teatro La Cúpula
Por supuesto, no se puede pasar por alto la virtuosidad de cada uno de los integrantes de la agrupación. Guitarras afiladas, un bajo poderoso y sintetizadores que hicieron bailar a los presentes sonaron con fuerza en el escenario, sumando la trompeta y el saxofón como elementos que le dieron una nueva vibra a los clásicos de la banda.
Asimismo, la cercanía con el público fue una de las claves del show. Con interacciones espontáneas del vocalista de Primavera de Praga, Leonardo Saavedra, la instancia se convirtió en un recital íntimo, casi como una fiesta con amigos.
Una celebración que se construyó con un setlist que recorrió la trayectoria de la banda, convirtiendo el espectáculo en un viaje hacia los 2000, cuando muchos de los ya adultos que estaban presentes eran solo adolescentes que vivían el día a día intentando descifrarse a sí mismos, mientras su país también trataba de hacer lo mismo. "Te amo desde los once", gritó alguien entre el público, demostrando que el encanto de Primavera de Praga perdura en el tiempo, pero que no es una obra que se aferre a la nostalgia.
"Ahora salte, dejen la cagá", dijo Saavedra antes de cerrar con "Advertencia", uno de los más grandes himnos de la banda, momento que incluso desató un pequeño mosh pit entre algunos asistentes.
El final del concierto se sintió como llegar a una meta, pero no a un final, pues el show de Primavera de Praga en el Teatro La Cúpula solo marca el reinicio de una de las agrupaciones más significativas del Chile de los 2000, que todavía tiene muchas más historias por contar.