La mezcla de café molido con bicarbonato de sodio se convirtió en un sencillo truco casero para enfrentar uno de los problemas más persistentes del hogar.
Ambos ingredientes suelen estar presentes en la cocina. Sin embargo, su combinación puede cumplir una función que va más allá de la preparación de alimentos.
Este método sirve para combatir los malos olores que permanecen en espacios como el refrigerador o cerca del basurero. También puede utilizarse en otras zonas cerradas donde la ventilación no resulta suficiente.
¿Por qué recomiendan mezclar café molido con bicarbonato?
Cada elemento de esta preparación cumple una función distinta. El bicarbonato de sodio actúa como un agente alcalinizante y regulador de la acidez.
Cuando entra en contacto con determinados ácidos volátiles, puede transformarlos en compuestos menos volátiles. Este proceso ayuda a disminuir algunos olores presentes en el ambiente.
El Servicio de Inspección y Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos mencionó al bicarbonato entre las alternativas para intentar eliminar aromas persistentes en refrigeradores y congeladores.
El organismo recomendó colocarlo en un recipiente abierto o distribuirlo sobre una superficie amplia. De esta manera, aumenta su contacto con el aire según OkDiario.
El café molido, por su parte, puede retener ciertos aromas gracias a sus propiedades de absorción. Su olor característico también contribuye a generar una sensación más agradable en el espacio.
La revista científica Journal of UOEH publicó un estudio que examinó la capacidad de los posos de café para absorber distintas mezclas orgánicas volátiles. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos también incluyó al café molido fresco entre las opciones que pueden utilizarse para enfrentar olores en refrigeradores y congeladores.

La combinación, entonces, reúne funciones diferentes. El bicarbonato puede neutralizar determinados compuestos, mientras el café ayuda a retener otros.
Cómo preparar correctamente este truco casero
La preparación es simple. Solo se debe mezclar una pequeña cantidad de café molido y bicarbonato de sodio en un recipiente abierto. No es necesario agregar agua ni otros líquidos.
La mezcla debe mantenerse seca y expuesta al ambiente. Si se utilizan posos de café recientes, resulta fundamental dejarlos secar completamente antes de incorporarlos. La humedad puede deteriorar el café y provocar la aparición de moho. Por eso, también conviene renovar la preparación cuando pierda su aroma o se humedezca.
Este método no reemplaza la limpieza. Si el olor proviene de suciedad acumulada, alimentos descompuestos, humedad o moho, primero se debe eliminar la fuente del problema. Además, el recipiente debe quedar lejos de niños y mascotas. También es importante evitar que la mezcla entre en contacto directo con los alimentos.