El uso de Ozempic y otros medicamentos GLP-1 para bajar de peso, tratar la diabetes o combatir la apnea del sueño se masificó a nivel mundial. Sin embargo, más allá de las náuseas habituales, un impacto imprevisto comenzó a llamar la atención de pacientes y especialistas médicos.
Diversas experiencias de usuarios revelaron que el cansancio extremo y la somnolencia constante aparecen con frecuencia tras las inyecciones. Muchas personas manifestaron quedar prácticamente paralizadas por el agotamiento durante los días posteriores a la dosis máxima de su tratamiento.
Los Datos Detrás del Cansancio
Un estudio publicado en Nature Health analizó los testimonios de más de 67.000 usuarios en redes sociales. El reporte ubicó a la fatiga como la segunda molestia más recurrente, afectando al 16.7% de quienes utilizan estos fármacos.
Investigaciones clínicas publicadas en medios como New England Journal of Medicine y JAMA registraron cifras similares. Entre el 7% y el 11% de los participantes sufrieron episodios de debilidad prolongada, un porcentaje considerable dentro del universo de pacientes.
Las Causas que Explican este Impacto
Los científicos evaluaron múltiples razones para entender el origen de este problema. La deshidratación provocada por malestares estomacales, la hipoglucemia o las variaciones bruscas en la presión arterial influyeron directamente en el nivel de energía diario.
Además, los agonistas del receptor GLP-1 actúan en zonas del cerebro vinculadas a la recompensa y la dopamina. Estas áreas cerebrales regulan el estado de ánimo y el descanso, lo que explicaría el agotamiento repentino que experimentaron miles de personas.
A pesar de las molestias iniciales, los expertos destacaron que el síntoma disminuye con los días a medida que el cuerpo se adapta. La evaluación médica continua resulta clave para corregir posibles deficiencias y mantener una correcta hidratación durante el proceso.