Robbie Williams volvió a Chile y, además de repasar sus grandes éxitos, decidió convertir parte de su show en una verdadera celebración de la música que lo ha acompañado durante su carrera.
Uno de los momentos más comentados ocurrió cuando el británico tomó “Wonderwall”, el clásico de Oasis, y lo llevó al escenario del Estadio Bicentenario de La Florida.
Pero la sorpresa fue todavía mayor: Thom Rylance, vocalista de The Lottery Winners, apareció para acompañarlo en la interpretación. La banda británica había sido parte de la previa del concierto y el músico terminó sumándose al escenario para este inesperado momento.
La elección de “Wonderwall” tampoco fue casual. Williams ha contado anteriormente que tuvo interés en formar parte de Oasis, por lo que la canción funciona como un particular guiño a una de las bandas fundamentales del britpop.
Un concierto lleno de canciones conocidas
“Wonderwall” no fue el único homenaje a otros artistas durante la noche.
El espectáculo también incluyó “My Way”, canción popularizada por Frank Sinatra, además de distintos fragmentos de clásicos que aparecieron durante una dinámica junto a sus músicos.
Entre ellos estuvieron canciones de Red Hot Chili Peppers, The White Stripes, Queen, Heart, Village People, Eurythmics y The Beatles. El resultado fue uno de esos momentos que hacen que un concierto se sienta mucho más grande que un simple repaso de éxitos.
Porque sí, Robbie cantó “Angels”, “Rock DJ”, “Let Me Entertain You” y “She's The One”, pero también convirtió el Estadio Bicentenario en una especie de karaoke colectivo, donde el público reconocía cada canción desde los primeros segundos.
Y entre todos esos guiños, “Wonderwall” terminó llevándose buena parte de las miradas, especialmente por la aparición de Rylance junto a Williams y por la historia que existe entre el británico y Oasis.
Una noche en la que Robbie Williams no solo demostró por qué sigue siendo uno de los grandes showman del pop británico: también dejó claro que un buen concierto puede convertirse, por momentos, en una celebración de todas esas canciones que alguna vez cantamos a todo pulmón.