El mundo del rock está de luto. Frank Beard, el legendario baterista de ZZ Top, falleció este lunes a los 77 años en su rancho de Richmond, Texas.
La noticia fue confirmada por el representante de la agrupación, Bob Merlis, quien detalló que el músico partió en cuidados paliativos y acompañado por su familia. Hasta el momento, no se especificó la causa exacta de su deceso.
A raíz de esta dolorosa pérdida, ZZ Top confirmó la cancelación de los conciertos programados para esta semana en Salt Lake City y Colorado Springs. La agrupación texana informó que la gira actual se reanudará este fin de semana con una presentación en Austin. Las fechas sucesivas, incluyendo su concierto en Chile no se verán afectadas aparentemente.
Problemas de salud y sus últimos días en los escenarios
El músico enfrentó diversas complicaciones de salud durante los últimos años. En 2002 debió ausentarse de varios shows por una apendicectomía de urgencia, mientras que en 2025 se retiró de forma temporal por motivos médicos.
A inicios de este mes, la banda suspendió un show en el Hollywood Bowl de Los Ángeles por "obstáculos insuperables", hecho que posteriormente se vinculó al estado de Beard.

Según reportó la revista Rolling Stone, el baterista no fue formalmente un miembro fundador de la banda, pero se transformó en la columna vertebral del grupo tras unirse al guitarrista Billy Gibbons luego del lanzamiento del sencillo debut "Salt Lick". Además, fue el responsable directo de sumar al bajista Dusty Hill a la alineación histórica.
El motor detrás del sonido del rock texano
A pesar de ser el único integrante sin la famosa barba que caracterizó la imagen de la banda, a pesar de su apellido, Frank Beard sustentó el sonido de ZZ Top. Su estilo destacó por el dominio del Texas shuffle, un ritmo impecable y constante que definió clásicos del blues rock como "Tush" y "La Grange".
En el documental de 2019, ZZ Top: That Little Ol' Band from Texas, el propio baterista recordó con humor su primera sesión con el grupo. "Lo hice improvisar durante unas ocho horas", bromeó en aquella oportunidad.

Por su parte, Billy Gibbons destacó el impacto inmediato que tuvo su compañero desde el primer día: "No fueron 30 minutos, ni siquiera 30 segundos; supe que Frank Beard tenía el talento que buscaba. Tocaba con pasión y con determinación".