Hoy cuesta imaginar el calendario musical chileno sin Lollapalooza, pero hace 15 años la idea parecía imposible. No solo porque el festival jamás había salido de Estados Unidos, sino porque pocos creían que Chile pudiera albergar un evento de esa magnitud.
En conversación con Daniel Greve, el fundador de Lotus, Sebastián de la Barra, recordó cómo logró convencer a Perry Farrell, creador de Lollapalooza, de traer el festival por primera vez fuera de su país de origen.
La reunión que cambió la historia del festival
El productor reveló que estuvo cerca de seis meses buscando una oportunidad para reunirse con Farrell, hasta que un contacto en común durante un festival en Miami hizo posible el encuentro en Los Ángeles.
Fue ahí donde presentó una propuesta que, en ese momento, parecía una apuesta demasiado arriesgada: realizar la primera edición internacional de Lollapalooza en Chile.
El desafío no solo era convencer al creador del festival. En ese entonces, incluso el nombre generaba dudas. "Hasta el nombre era difícil. Nadie sabía pronunciar Lollapalooza", recordó De la Barra.
Tres meses para hacer realidad un proyecto que parecía imposible
Una vez firmado el acuerdo, comenzó una carrera contra el tiempo.
El festival fue anunciado en noviembre de 2010 y el equipo tuvo apenas tres meses para contratar artistas, montar la producción y levantar un evento que el propio productor describe como "una ciudad efímera".
"Es montar una ciudad que aparece y desaparece. Es una locura... de un nivel de riesgo brutal", explicó.
Aunque Lotus ya tenía experiencia organizando festivales, De la Barra reconoce que Lollapalooza representó un desafío completamente distinto.
El éxito no llegó de inmediato
Pese al impacto que hoy tiene el festival, el fundador de Lotus reconoció que la primera edición estuvo lejos de cumplir las expectativas de venta. "Teníamos una expectativa mayor. Pensamos que íbamos a vender más tickets", confesó.
Sin embargo, lejos de considerar el debut como un fracaso, el equipo entendió que el proyecto debía construirse con paciencia. "Había que picar piedras hartos años", recordó.
Con el tiempo, esa apuesta terminó cambiando para siempre la industria de los festivales en Chile, consolidando a Lollapalooza como uno de los eventos musicales más importantes de Latinoamérica y abriendo puertas.