Ya está llegando a su fin la Semana Santa 2026, y con ello se abre paso a una de las tradiciones más emblemáticas de estas fechas: los huevos de Pascua del Domingo de Resurrección.
Durante estos días, supermercados y tiendas se llenan de chocolates de todos los tamaños y formas, anticipando una celebración que encanta a grandes y chicos. En especial, los más pequeños del hogar esperan con entusiasmo la llegada del conejo de Pascua y la clásica búsqueda de huevos.
Sin embargo, no existe una relación evidente entre esta costumbre y el cristianismo, por lo que su origen se ha intentado explicar con diversas teorías a lo largo de la historia.
El origen de los huevitos de chocolate y el Conejo de Pascua
Si bien hay diferentes hipótesis al respecto, lo cierto es que el inicio de los huevitos de chocolate radica en las creencias paganas, es decir, lejos del cristianismo.
En el caso del origen del conejo de Pascua, una de las principales teorías afirma que proviene de la tradición Osterhase, que se traduce literalmente como liebre de Pascua, de acuerdo a lo que reseñó T13.
Asimismo, se dice que estos animales eran considerados un símbolo de nueva vida y, por tanto, se relacionó con la resurrección de Cristo.

Otras teorías sostienen que en el Medioevo, el Jueves Santo ocurría al final del año comercial. En ese contexto, los agricultores pagaban sus respectivas cuotas a sus terratenientes en huevos cocidos.
De igual forma, muchos expertos se decantan por la abundancia de huevos en Cuaresma. "Durante la Cuaresma, a los católicos no se les permitía comer huevos, así que en Pascua se podían encontrar muchos en los gallineros", contó el experto en tradiciones populares, Alois Döring, explicó al medio Deutsche Welle.
En esto radicaría la relación entre conejo-huevo, pues ante la pregunta de los niños a sus padres de por qué tienen tantos huevos, estos les habían dicho que el Conejo de la Pascua los traía.