El estudio de Rock & Pop se encendió con la visita de Janet Lohse. La experta en experiencias gastronómicas presentó una ruta para valientes.
Asegura que comer sabores intensos es una experiencia sensorial única. Según su investigación, el ají engaña hábilmente a nuestro cerebro.
Esta sensación de quemazón tiene una explicación científica muy clara. Todo se debe a un compuesto químico llamado capsaicina. Esta molécula activa receptores que liberan endorfinas y dopamina. Por esta razón, muchos sienten un placer casi adictivo al ingerir picadas con ají.
Explorando el picor coreano e hindú en la capital
Iniciamos el recorrido en el sector de Patronato con el local Oiso. Se ubica exactamente en la calle Eusebio Lillo 311. Nuestra panelista recomienda probar el bibimbap con sus vegetales y proteínas. Es una de las paradas obligatorias en los restaurantes de comida picante en Santiago.
Además, la gastronomía coreana destaca por sus sabores fermentados y envolventes. El picor aquí se mezcla perfectamente con notas agridulces. El ambiente es acogedor y permite disfrutar la comida sin apuros.
Por otra parte, debemos trasladarnos al corazón de Barrio Italia para visitar Ram Salaam. Este recinto se encuentra en Santa Isabel 429. Se trata de una picada familiar atendida por sus propios dueños. Sus preparaciones destacan por el uso magistral de la gastronomía picante tradicional.
¿Y qué pasa con el picor mexicano?
Para los fanáticos de los tacos, la opción es Güeros. Este restaurante está en el nuevo boulevard Las Terrazas San Cristóbal. Se ubica específicamente en Constitución 241, en el Barrio Bellavista. Janet destaca especialmente sus tacos de camarón con piña confitada.
En este lugar, el comensal controla su propio destino. Entregan una madera con siete salsas ordenadas por intensidad. Es el lugar perfecto para poner a prueba los platos con picor. Puedes pasar desde un toque ahumado hasta un fuego real.
Igualmente, es fundamental conocer nuestra propia tolerancia antes de arriesgarse. Janet aconseja comenzar siempre por los niveles más bajos. La escala Scoville es la que mide este nivel de calor. No permitas que un exceso de ají arruine tu salida favorita.