La posible eliminación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) por parte del Gobierno de José Antonio Kast ha generado un amplio debate en Chile. Esto se debe a sus efectos económicos y sociales.
El Mepco es un instrumento creado para suavizar las variaciones del precio internacional del petróleo. Así, evita alzas bruscas en los combustibles que afectan directamente a los consumidores.
¿Cómo impactaría la eliminación del Mepco en la compra de bencina?
En términos simples, este mecanismo funciona como un “colchón”. Cuando los precios internacionales suben, el Estado absorbe parte del impacto, permitiendo incrementos graduales en las bencinas y el diésel.
Sin embargo, esta política implica un alto costo fiscal. Según el gobierno de José Antonio Kast, mantener el Mepco puede significar pérdidas de entre 100 y 200 millones de dólares semanales, lo que presiona fuertemente las finanzas públicas.

La propuesta del Ejecutivo busca eliminar el Mepco para el consumo general y mantenerlo solo en sectores específicos, como la parafina y el transporte público. Esto responde a la idea de focalizar el gasto estatal en áreas prioritarias y evitar subsidiar de manera generalizada el consumo de combustibles.
Según ADN, las consecuencias de esta medida serían inmediatas para la población. Además, expertos estiman que, sin el Mepco, los precios de los combustibles podrían subir de forma abrupta.
Las alzas serían cercanas a $350 por litro en gasolina y hasta $400 en diésel en el corto plazo. Esto implicaría un fuerte impacto en el costo de vida, especialmente en transporte y bienes básicos, cuyos precios dependen del combustible.
El fin del Mepco representa una decisión compleja. Por un lado, busca aliviar el gasto fiscal del Estado, pero por otro, expone a los ciudadanos a mayores variaciones y alzas en los precios de los combustibles, con efectos directos en la economía cotidiana.