Expectación es lo que se vivía al interior del Movistar Arena a eso de las 21.30 horas cuando se prendió fuego al escenario con la llegada de Charly. Una Torre de Tesla imponente y sus legendarios músicos, acompañaban una noche memorable.

Sentado en un sillón de cuero rodeado de teclados, comenzaba un show marcado por la intimidad que el cantante siempre ha tenido con sus fanáticos chilenos. Han sido más de tres décadas de éxitos cultivados en la esencia latinoamericana, por lo que provocó el grito desaforado de muchos de ellos.

La cita tuvo de todo y eso es lo que provoca el intrínseco estilo de Charly. Comenzamos con canciones como de “De mí”, “La Máquina” y “Rivalidad”, cuando le dijo a su público “ahora se vienen canciones más picas”, y dio paso a la euforia con Yendo de la cama al livingRezo por vos.

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Fotos: Carlos Müller C.

Sin embargo, hubo momentos que dieron la nota alta a la puesta en escena. Con el tema “Cuchillos” se recordó a la fallecida Mercedes Sosa, donde las grandes pantallas proyectaron la íntima amistad de ambos. Por otro lado, también se recordaron escenas del director Stanley Kubrik y artistas de talla mundial como David Bowie.

Incluso el artista dio espacio para la ironía. Luego de tocar “Parte de la religión”, gritó al Movistar Arena “Habemus Papa”, lo que marcó una de las pocas frases que le dedicó a sus fanáticos.

García se hizo acompañar en el escenario por la voz de Rosario Ortega, hija de Pablito Ortega, quien lo apoya en los arreglos y complementa la rasposa voz que ha ido cultivando con el pasar de los años.

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Fotos: Carlos Müller C.

Su barrido por clásicos que debían condensar una vasta carrera,  también estuvo cargado de sorpresas. Hubo dos falsas alarmas que daban por terminado el show pero luego el astro del rock se volvía a hacer presente.

Finalmente con 21 clásicos en los que destacaron “Demoliendo hoteles” y “Nos siguen pegando abajo (Pecado Mortal)”, se despidió Charly García de su eufórico público chileno, quienes gritando “Charly no se va” esperaron por algunos minutos que volviera a aparecer. El show se había dado por terminado a eso de las 23.00 horas.

Excentricidad, emotividad y mucho rock demostraron que Charly García es eterno. La transversalidad de su música traspasa generaciones y épocas, logrando la complicidad inicial de un alocado y joven Charly, con la experiencia de un artista que no se detiene en el tiempo.

Revisa la lista completa de éxitos presentados en el Movistar Arena aquí.  

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