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Hay alimentos que aunque muy sabrosos, son verdaderos ladrones de energía. Y que en vez de hacernos sentir dinámicos y activos, terminan por hacernos bostezar y darnos sueño. Por eso, si sientes un agotamiento físico y mental sin explicación, puede que no lleves la dieta correcta.

Uno de los principales enemigos para nuestra energía es el azúcar blanco. Muchas veces lo que convierte un alimento en ladrón de energía es el proceso por el que ha pasado. Los procesos de refinado y sus altas temperaturas quitan muchos nutrientes, pero sustituirlos por su formato natural o integral hará el efecto contrario, es decir, ganar energía.

El exceso de comida basura y comida precocinada, así como comer de forma irregular y con horarios descontrolados, provoca subidas bruscas de la glucosa en sangre. Una secreción también brusca de insulina puede producir bajones de ánimo, irritabilidad, mareos, nerviosismo, dificultad de concentración y sensación de cansancio y falta de energía.

Comer alimentos cargados de grasas saturadas y con demasiados aditivos químicos también altera el organismo provocando cansancio, ya que son difíciles de digerir. Y generalmente proporcionan menos energía que la que requieren para ser procesados, por esta razón pueden causar sensaciones de pesadez y fatiga inmediatamente después de comerlos, recoge La Vanguardia.

También hay que tener cuidado con…

Abusar de la cafeína implica sumar nerviosismo y restar energía. Un exceso de estimulantes químicos, además de aumentar nuestro cansancio, también provoca ciertas pérdidas de minerales como el calcio, el zinc y el magnesio. Tras tomar una bebida energética nos podemos sentir más despiertos, pero es por el azúcar. Una lata contiene alrededor de 13 cucharadas, cifra que supera la cantidad diaria recomendada por la OMS.

Si no bebemos la cantidad de agua suficiente podemos sentirnos deshidratados y muy cansados. Uno de los primeros síntomas de la deshidratación es el dolor de cabeza y la dificultad para concentrarse.

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