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Los trastornos alimenticios son algo que afecta a gran parte de la población y la anorexia es uno de ellos.

Holly Griffiths es una joven inglesa de 27 años que comenzó con el padecimiento a los ocho años y llegó a pesar 35 kilos. Aún con ese peso, se sentía gorda y es que las personas que sufren de anorexia además de desarrollar rechazo por los alimentos, tienen una percepción distorsionada de su imagen.

The photo on the left popped up on my Timehop today. Three years ago I was so utterly lost and miserable. I totally believed that my anorexia had beaten me. My BPD was out of control again and I was left suicidal and trapped. I thought that recovery was impossible and truly believe life would be better for everyone if I was dead. It took another seven months and a few more kilos lost before I was able to give recovery a shot. And then another two + years to get to where I am now. Basically all I’m saying is it was a journey and there was a long time when I wasn’t ready to try to get better. It’s difficult to imagine that it made sense to live like I was on the left instead of trying to reach where I am now. But eating disorders rob you of hope. But I’m here today believing in hope. I know recovery is possible. I also know recovery is really really hard and overwhelming. But now I know that as shit as it all was it was worth it. #recovery #happyandhealthy #screwthescale #transformation #recoverywarrior #mentalhealth

Una publicación compartida de Holly (@hllylzbth) el 4 Ago, 2018 a las 12:46 PDT

“En todos los aspectos de mi vida necesitaba la aceptación. Esto me llevó a desarrollar problemas de ansiedad y apego paralizantes, lo que a su vez me hizo difícil juzgar lo que realmente estaba sucediendo en mis relaciones, porque sentía que a nadie le caía bien”, explicó Holly en una entrevista con Unilad.

Holly contó que el trastorno alimenticio impactó en sus relaciones y familia, porque su salud mental estaba muy deteriorada. Es un hecho que la anorexia suele ir de la mano con la depresión y la baja autoestima, lo que genera un aislamiento en los enfermos.

I get asked HOW I recovered a lot. And here’s the thing, I didn’t do any thing by special. I threw myself into something (which felt a lot like the pits of hell) and blindly tried to crawl back out again. I consistently increased my calories. I consistently cried multiple tones a day. I didn’t exercise and I didn’t purge. And for the longest time that was it. I didn’t know what to do, I just knew what I had been doing wasn’t going to ever allow me to live any sort of life, so I did the opposite (apart from the crying but.. but I cried way more during the first year of recovery). And the thing is while the actions aren’t special they are remarkable because going against disordered impulses is HUGE. So huge. It feels impossible which is a large part of why it’s easier to stay sick. And I think that’s the difference that I only understand now. Many of the actions of recovery are super simple and many of the great changes happen BECAUSE of those actions not because of anything special. (Less disordered thoughts, the emergence of self love etc all happen slowly as your brain function comes back.) But that doesn’t make recovery any less remarkable, difficult or traumatic. #transformationtuesday #eatingdisorderrecovery #recovery #mentalhealth #screwthescale #fitnessjourney #edwarrior #curlyhair #mypower #mixedrace #happyandhealthy #fitmum

Una publicación compartida de Holly (@hllylzbth) el 5 Jun, 2018 a las 4:54 PDT

El renacer: Una nueva Holly

Su lucha por salir de la anorexia era constante, pero no lo lograba y llegó un punto en que pensó que sus dos hijos estarían mejor sin ella.

Sin embargo llegó un día en que pensó que no podía seguir permitiendo su deterioro y tomó las riendas de su vida: “Tuve que comer más, tuve que enfrentar todos mis miedos y tomar el control de mi vida y de mis factores desencadenantes. Tuve que encontrar nuevas formas de enfrentarme a ellos, de encontrar nuevos amigos y dejar a algunos viejos”, comentó.

A dos años del inicio de su lucha por al recuperación, Holly es otra. Mira para atrás y reconoce que el primer año fue lo que ella llama “un infierno”, pero que finalmente el esfuerzo valió la pena porque logró la estabilidad.

“Fui increíblemente afortunada de haber podido llegar al otro lado”, dice y cuenta que hoy trabaja en el área de la salud mental, con la esperanza de poder ayudar a quienes están en la misma posición que ella estuvo en el pasado.

¡Mira a Holly hoy!

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