CatalinaMuñoz

Hoy en día existen innumerables campañas mundiales para fomentar el cuidado de los elefantes, pero aún así hay personas que los siguen usando, sobre todo para la extracción de marfil.

La situación es cada vez más grave y de hecho si se mantiene la venta de artículos de este material, es probable que en 15 años desaparezca la especie, según un nuevo estudio científico.

La investigación y sus terroríficos resultados

Esta advertencia de que la vida de los elefantes podría llegar a su fin, es parte de los resutados de un estudio elaborado por la organización Avaaz con apoyo del laboratorio de la Universidad de Oxford en el Reino Unido.

Tras comprar 109 piezas de marfil en páginas de internet y anticuario en una decena de países europeos y analizarlas, los investigadores concluyeron que cerca del 75% de estos objetos eran ofrecidas como antigüedades anteriores a 1947, pero en realidad eran de fechas mucho más recientes. De hecho, el 19% fueron elaboradas con colmillos de elefantes que estuvieron vivos entre 1990 y 2000.

Ahí está el gran problema, porque para comercializar marfil dentro de la Unión Europea se requiere un certificado de las autoridades nacionales, a menos que se trate de piezas adquiridas antes de marzo de 1947. Muchos vendedores hacen pasar sus productos como antigüedades de más de medio siglo, pero finalmente han atentado contra la vida de muchos elefantes en los últimos años promoviendo la comercialización de estos productos.

“Esto demuestra que el marfil ilegal está siendo vendido en toda Europa. Esto debe ser el final de este comercio sangriento. Todos los días la venta de estas ‘baratijas’ nos acerca al fin de los majestuosos elefantes”, declaró al diario inglés The Guardian Bert Wander, director de campaña de Avaaz.

La ONG, hace un llamado a los países europeos para que tomen medidas más rígidas para restringir el comercio de marfil, y concuerda con la difícil situación de los mamíferos.

Entre 2007 y 2014 la población de elefantes africanos de sabana cayó en 30%. ¿La razón? Una intensa destrucción de hábitat y la caza furtiva. Eso, se tradujo en la desaparición de 144 mil elefantes en solo siete años.