La revista Rolling Stone hizo una selección de las 50 canciones más influyentes del pop latino a lo largo de la historia. “Algunas de las canciones pop latinas más famosas han sobrevivido a dictaduras militares, guerras, hambrunas y desastres naturales, y aún se mantienen a pesar de las tendencias pasajeras”, escriben en el histórico medio estadounidense.

Desde la década del 50 hasta ahora, la recopilación incluye éxitos como “Despacito” de Luis Fonsi con Daddy Yankee, siendo este último artista, uno de los que se repite a lo largo de la lista.

Y si nos vamos más hacia atrás en el tiempo, aparece Santana con “Oye como va”, “La Bamba”, de Ritchie Valens, “Matador” de Los Fabulosos Cadillacs, la clásica “Querida” de Juan Gabriel y la romántica “Yo no te pido la luna”, de Daniela Romo.

Y entre toda esta selección de canciones, está Chile. ¿Cómo no?

Tren al Sur

Casi como una obviedad, los primeros en aparecer son Los Prisioneros. Una de las bandas nacionales más importantes a nivel latinoamericano. La canción elegida es “Tren al Sur”, de 1990.

Al respecto, la revista destaca que “Los Prisioneros tuvieron un papel decisivo en la fundación del  Nuevo Pop Chileno, movimiento de la década de 1980. Su roca de protesta fue finalmente prohibida en la radio hasta 1990, pero los fanáticos eludieron la censura de la Dictadura al compartir de forma encubierta la música de la banda a través de casetes sin etiqueta”.

Y luego señalan que  “Tren al Sur” “recuerda los sonidos de una locomotora, el olor a metal, impresionantes vistas de paisajes chilenos, el abrazo de un padre. (…) También contiene un ritmo infernal que se presta a la danza-rock rosada. Sus innovaciones estilísticas sientan las bases para el pop chileno de hoy en día”.

¿Cómo Puedes Vivir Contigo Mismo?

El otro chileno en aparecer en esta selección de lujo es Alex Anwandter. Cuando ya su carrera como solista marchaba a pasos agigantados, lanzó “¿Cómo Puedes Vivir Contigo Mismo?”, del año 2011.

Para Rolling Stone, el título de esta canción “no es sólo un sentimiento que los homofóbicos repiten a su semejanza, sino que se convierte en el descarado estribillo de esta intervención del sintetizador LGBT positivo. Un homenaje a ‘Paris Is Burning’ , el documental de 1991 que narra la escena del salón de baile de Nueva York (…) Esta canción pop ilumina la pista de baile y desafía a los poderes fácticos”.