RocíoNovoa

La celebración de los 10 años de La Cumbre del Rock Chileno dio para todo: Desde las críticas en la previa, pasando por el entusiasmo de las más de 35 mil personas que llegaron hasta el Estadio Nacional para disfrutar de una sobredosis de música local y de despedir como se merece a una de nuestras leyendas: Jorge Gonzalez.

Fue una jornada larga, extenuante al sol y llena de esos momentos irrepetibles que hacen de esta instancia algo único y especial.

A continuación, algunos de esos. No suenan de lo mejor, pero es lo que hay. 

 

1.- Planeta No y el atrevimiento

De lo que más hablaron fans y detractores de la cumbre cuando ni siquiera se había prendido un foco en el Estadio Nacional, era la denominación “Rock“. Todo el mundo tuvo algo que decir e incluso, después de la cita muchos hablaron de la “falta de actitud” del pop local.

¿Se puede hablar de algo así cuando Planeta No está sobre un escenario enorme, mostrándose para las cerca de 2000 personas que ya habían en el estadio a esa hora? Afortunados los que tuvimos el privilegio de ver el primer golpe a la cátedra de una jornada que ya prometía.

 

 

2.- Meta 2030: Tener la energía de Miguel Barriga

Fue impresionante que canciones con tantos años fueran celebradas por una audiencia que nacía por ahí en el tiempo en que se registraron. Lo de Sexual Democracia en La Cumbre apostaba por ser un show más, pero sonaron con carácter, humor y dedicación, creando un momento preciso para los 15 minutos que duró la presentación.

Otra crítica en la previa era la falta de vigencia de algunos proyectos invitados. ¿Qué importa eso si el público, cada vez más numeroso, escucha, baila y agradece una pausa de nostalgia y buena onda? 

 

 

 

3.- Ases Falsos lo dio vuelta

La previa a la segunda vez de los Ases Falsos en La Cumbre Del Rock había tenido la primera Briceñicosa del año: decir que el reconocimiento como el quinto mejor disco latino según Rolling Stone le importaba una raja (o una mierda). Y después de tanto amor y no tanto en partes iguales en redes sociales, lo que pasara en el escenario sería la tendencia triunfadora. Y la música ganó. Con un show energético, irónico, completo y sacándose toda la chimuchina con canciones y correteos temerarios de su vocalista, conquistaron al público en el estadio, en la casa y en las redes. Bien.

 

 

 

4.- De qué está hecho Pedropiedra

Presentado por su amigo Gonzalo Yañez, que entretuvo y emocionó en la previa, Pedropiedra salió a darlo todo y, como contó en #NacionRP, estaba claro en su objetivo: dejar un recuerdo entre tanto show. Y lo logró, con 15 minutos preparados minuciosamente y con particularidades, como los dibujos en vivo a cargo de Garvo y versiones de sus canciones en clave cumbianchera para desafiar las convenciones.

Y volvemos al punto: otro show de pop donde el caracter, el discurso, el homenaje y el oficio superan la expectativa.

 

 

 

5.- Del SENAME a La Cumbre: la linda historia de Mel Contreras y Sinergia

Si por algo se caracterizan estos momentos de la historia contemporánea es el trecho entre el dicho y el hecho que a diario nos toca enfrentar. Gente que predica y al final no practica. Hablamos tanto de inclusión, de responsabilidad o simplemente de equidad en las oportunidades. Pero muchas veces nos quedamos en palabras.

Sinergia, a través de su show siempre particular y con una carrera que este año se encumbra en los 25 años, aprovechó su momento en la cumbre para tirarle palos a los políticos de rigor y, también, para subir a Mel Contreras, una chiquitita que el baterista Andrés Godoy conoció en los talleres que imparte en el SENAME y que aprovechó el escenario del Nacional para mostrar su talento y ganas de comerse el mundo cantando.

Emocionante, especial e inspirador, como tiene que ser un show en este contexto.

 

 

 

6.- Alex Anwandter: El discurso brillante y la mala fortuna

Era un show increíble que las deficiencias técnicas de La Cumbre lo echaron a perder. El colapso en un equipo hizo que el show del artista con el disco latino más importante según Rolling Stone quedara como una de las deudas pendientes de una jornada que, si bien ya había quedado al debe con el sonido en el estadio y sobre todo en el streaming, no había tenido hasta ese momento un chasco como ese.

Después de plantear que no le gustaba el rock porque era un club de hombres y que en este año era lo último que se podía necesitar, además de defender la naturaleza femenina y gay de su música, Alex quiso cantar “Como puedes vivir contigo mismo” cuando pasó lo que pasó. Un momento injusto, indignante y que esperemos que no se olvide para que no se vuelva a repetir.

 

 

 

7.- La elegancia de Javiera Mena

Pura crítica y mala onda. Los principales talibanes del “rockerismo” de la cumbre citaban su nombre al hablar de la falta del género en la cita del sábado pasado.

Pero a punta de oficio, un espectáculo pensado en cada detalle, una interpretación sobresaliente y canciones que hicieron bailar a moros y cristianos, Javiera Mena, nuevamente y como es la tónica cada vez que la critican, dio la cara y mucho más en 20 minutos que dejaron clarito por qué es una de las cantantes y compositoras más importantes de los últimos años.

 

 

 

8.- El tapabocas de Mon Laferte

Muchos en las mismas redes sociales de Rock & Pop alegaron. “Ahora po, cuando no la pescaron ni para un bingo, ahora dicen “es nuestra””, era el comentario generalizadoY sí, tuvieron que pasar muchas cosas en la vida y en la carrera de Mon Laferte para que nosotros, y muchos de lo que en el Estadio no sabían a lo que iban, entendiéramos bien de qué iba el proyecto de la cantante radicada en México.

Y vaya que quedó claro: aprovechando cada minuto, entregándose en interpretación como pocas en esta tierra. Lo que hizo la cantante en cada uno de los minutos que estuvo sobre el escenario, con Los Tetas y luego con Álvaro Henríquez incluso, estuvo cargado de una emotividad y arrojo al que casi no estamos acostumbrados.

Cada paso de la vida de Mon Laferte se expresa en su show en vivo. Que bueno que pronto volverá, que bueno será verla otra vez.

 

 

 

9.- Jorge Gonzalez: La razón principal

Lo que todos estaban esperando, el show más convocante, emocionante e histórico. Jorge Gonzalez se despidió de los escenarios tras años de entrega, canciones inolvidables y una leyenda que se encumbra antes de tiempo tras el nefasto accidente cerebrovascular que sufrió en el verano del 2015.

El brillo y el trabajo antes de la debacle se pudo sentir en ese show, principalmente concentrado en Trenes (2015) y Libro (2013), discos con los que exploramos un entorno de entrega, intimidad y confianza por parte del cantautor de San Miguel, que ahora descansa después de una vida en vivo y que tuvo en La Cumbre, una despedida multitudinaria, solo empañada por una premiación torpe y las chimuchinas que siempre se encargan de empañarlo todo. 

 

 

 

10.- Manuel García guarda espacio a las sorpresas

Se maneja con grandes audiencias y es capaz de pararse en cualquier escenario. Manuel García tuvo la difícil misión de animar a la gente ya pasada la medianoche estaba cansadísima, pero tenía mas de un as bajo la manga: La presencia de Craig Thatcher, el productor de su último disco Harmony Lane,  el regreso a la actividad de Mauricio Basualto, ex baterista de Los Bunkers e incluso la aparición del pequeño Emilio, su hijo. Simplemente inolvidable.